
Este es el rostro de Emanuel, murió ayer, asesinado por un chico de su misma edad que le robó la mochila. La noticia nos sacude, nos conmociona, como nos sacudió y conmocionó una noticia similar la semana pasada, y la anterior, y la otra. El crimen nuestro de cada día, y digo nuestro porque cada chico, cada joven que muere es uno de nuestros hijos. ¿Quiénes son los que matan? chicos y jóvenes para quienes ni su propia vida tiene valor, porque la sociedad los expulsó, les negó atención, oportunidades, los puso del otro lado, ellos también son nuestros hijos. Y uno se pregunta, en una primera instancia ¿qué hacen los responsables institucionales para solucionar esto, que ya no se puede denominar "problema" porque es la realidad nuestra de cada día? por lo visto hacen nada, es decir, se justifican argumentando que "violencia hay en todos los países" y con eso se lavan las manos; argumentan también que la famosa "asignación universal" asegura que los chicos asistan a la escuela, pero eso no es suficiente, los programas educacionales son deficientes, no hay suficientes aulas aunque se diga que se construyeron ciento y no se cuantas escuelas, y cada maestro, solo en su aula no puede hacer milagros, sobre todo porque la mayoría de las veces carece de recursos para afrontar situaciones penosas, en un aula abarrotada de chicos con hambre, víctimas de abusos, carentes de contención. No, no puede transformar esa realidad por sí solo si no se aplican programas complementarios que incluyan salud, vivienda, trabajo, educación formal y no formal y capacitación, para toda la población que hoy está en riesgo social. Esa es la única manera de garantizar la seguridad individual y social. Otro argumento falaz es la construcción de viviendas "dignas" pero el dinero destinado a la construcción de viviendas desapareció y nadie se hizo cargo. En definitiva, como muestran los últimos sucesos, institucionalmente nadie se hace cargo de nada y, como le escribía hoy a un amigo, la Argentina se parece cada vez más a Kaos, solo que no tenemos un simpático superagente 86, que nos haga la vida más llevadera. Entonces, dado que nuestros representantes no asumen sus responsabilidades y los dueños de este estado territorial somos nosotros, los ciudadanos, también somos responables de este estado de cosas. Además del derecho tenemos la obligación de demandar a nuestros representantes por el incumplimiento y las omisiones, por el no cumplimiento de la ley. Creo que tenemos que dejar de "espiarnos los unos a los otros", como sucede en Kaos, y comenzar a construir una sociedad que mire hacia adelante, que camine, no que se esconda, unirnos para demandar y encontrar la forma de organizarnos para que eso suceda. No con la labilidad que caracteriza, según los sociólogos, a los nuevos movimientos sociales sino con el derecho que nos da el Derecho.