Pensé mucho antes de publicar este, mi recuerdo para el Flaco. Mezclar su poesía con la mentira política y la protesta de estos últimos días me parecía el peor de los pecados. Pero el Flaco fue parte de mi vida, como Sui Generis, como Serú. Y porque a mí también, alguna vez, en Córdoba, un muchacho salteño me cantò "muchacha ojos de papel", decidí plasmar mi simplísimo homenaje para él, que nos representa desde la perspectiva más incuestionable, la poesía que recrea nuestros recuerdos imborrables y nos presta un halo de juventud eterna.

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