31/05/2011

Planes de vivienda, corrupción de larga data


Los planes de vivienda siempre formaron parte del agujero negro donde alguien esconde la mano, que previamente metió en la lata.  El nuevo caso Shoklender, asociado a las  viviendas  de las Madres de Plaza de Mayo, sería una buena oportunidad para que algún organismo de control (total hay tantos!!!) comience a investigar qué intereses se juegan detrás  de este y de la mayoría los planes habidos y por haber (preferimos no generalizar). Porque no es la primera vez y no será la última, que alguien, o algunos, se favorece/n a costa de los demás. La concreción de  estos planes  requiere el ahorro de miles y miles de adjudicatarios, pertenecientes a sectores de bajos ingresos, que por años deben esperar la entrega de sus viviendas, después de haber pagado por la “carpeta” que engloba terreno y gastos administrativos, y las "actualizaciones" que cada tanto deben afrontar si quieren seguir en el plan. En cuanto a las viviendas, no siempre, o casi nunca,  responden a la oferta presentada oportunamente por la entidad intermediaria que es, en definitiva, la que recibe mayores beneficios.  Personalmente me tocó sufrir un caso. El Plan de Viviendas que la UCIP (Unión del Comercio, la Industria y la Producción de Mar del Plata) comenzó a promocionar en 1984 y entregó más de diez años después. Los entonces adjudicatarios del Plan pagamos a la UCIP durante todos esos años, muchos más de lo que costaba una vivienda de esa calidad, o sea pésima. Tanto los materiales como  los accesorios sanitarios eran de desguace, los cielorrasos se caían porque no tenían el soporte de alambre, las paredes no estaban revocadas y lo peor y lo más triste es que el FONAVI no reconoció lo que habíamos pagado anteriormente a la UCIP porque, según decían,  los pagos correspondían a los gastos administrativos de la entidad. Quién se benefició con ello? El Consejo Directivo de la UCIP, que además de enriquecerse ilícitmente y  no contento con lo que ya habían robado, fue durante muchos años el administrador del edificio, cobrando unas expensas altísimas y ofició como intermediario en la venta de muchos de los departamentos que algunos propietarios optaron por negociar, bajo cuerda, porque al ser vivienda de protección oficial, las ventas estaban prohibidas. De nada valieron los juicios que los adjudicatarios iniciamos, ni los reclamos al FONAVI, todo fue inútil, el entongue y la complicidad eran demasiado sólidos.  Asombrada veo en Internet que la UCIP está ofreciendo un nuevo Plan de viviendas donde además aclara que, ante los inconvenientes presentados por el Plan anterior, van a mejorar la calidad de las  construcciones. Benedetis y Shoklender hay a patadas. Tiene que llegar el momento del escarmiento y este es un buen momento, pero claro, hay que aceptar que el ilícito existe y no esconderlo detrás de frases mordaces, que sabemos, son el fundamento de la sinrazón.

2 comentarios:

Jose Fco. Delgado Abad dijo...

En este blog me he sentido como si estuiera leyendo una revista en la sala de espera de algun lugar, pero sin ganas de que me llamasen.

Mercedes dijo...

Escrito en el subte (en el metro para españoles y franceses) surge de la necesidad insatisfecha de comentarle al viajero del asiento contiguo, algunas de las mil cosas que rondan por mi cabeza, mientras atravieso subterráneamente Buenos Aires. Me alegro que te haya entretenido.